El consumo de pollo es importante para la salud de los huesos y los dientes.
El pollo es una excelente fuente de proteínas. Por ejemplo, la pechuga contiene aproximadamente 31 g de proteínas por cada 100 g. El alto contenido en proteínas de la carne de pollo ayuda al desarrollo y la regeneración muscular, lo que es especialmente importante para las personas físicamente activas y los deportistas.
La carne de pollo, especialmente la pechuga, contiene poca grasa (aproximadamente 3,6 g de grasa por cada 100 g) y grasas saturadas. La piel contiene más grasa, por lo que es mejor retirarla.
La carne de pollo es rica en vitaminas del grupo B (B3, B6, B12) y minerales como el fósforo y el selenio. El fósforo presente en el pollo es importante para la salud de los huesos y los dientes.
El selenio refuerza el sistema inmunitario y ayuda a proteger las células del estrés oxidativo.
Por lo tanto, el pollo es una fuente de proteínas versátil y accesible. Sin embargo, es importante elegir partes magras, como la pechuga, y evitar la piel para minimizar el consumo de grasas saturadas.
También vale la pena prestar atención a la forma de preparación: hornear, hervir o asar a la parrilla es mejor que freír.
